Hubo un tiempo en que el crowdfunding era un tema completamente desconocido para Latinoamérica. Eso ha cambiado en la actualidad, luego del boom que este fenómeno dejó en Norteamérica y Europa ahora podemos ver cómo se desarrolla en nuestro continente. Pero es importante que sepamos entonces cómo funciona el crowdfunding en Latinoamérica.

Comprendiendo al crowdfunding en Latinoamérica

Para empezar, cabe destacar que el crowdfunding como se conoce hoy en día tiene más de una década. Pero apenas llegó a Latinoamérica años después cuando este fenómeno comenzó a popularizarse en todo el mundo. Algunas personas alegan que fue a partir del 2013 en Chile que ya se empezó a utilizar el crowdfunding en América Latina como método de financiamiento.

No obstante, esto no es del todo cierto. Cuando llegaron plataformas como Kickstarter e Indiegogo, algunos latinoamericanos fijaron su atención en el crowdfunding. En especial aquellas personas emprendedoras que tenían deseos de crear su propio negocio, producto o servicio. Por lo que era de esperarse que muchos de ellos crearan campañas y obtuviesen éxito.

Si te interesa, puedes leer esta entrada en inglés.

Tiempo después, comenzaron a nacer plataformas de crowdfunding dirigidas a ciertos países de Latinoamérica. O a varios países de este continente. Lo cierto es que este método de financiamiento no funciona allí como en Estados Unidos u otros países. Puesto que la cultura diferente de cada nación hizo que cada una lo adaptase de manera diferente.

Por esa misma razón, es necesario hacer un pequeño viaje al pasado para averiguar cómo América Latina adoptó el crowdfunding. Cuáles fueron sus primeras impresiones y cuáles de sus países han logrado hacer del crowdfunding algo más que un simple fenómeno. Para así poder entender como funciona en nuestro continente.

Su historia en nuestro continente

Allá tan lejos como en 2007, hubo latinoamericanos que crearon sus propias campañas pero no desde sus países. Puesto que las primeras plataformas de crowdfunding no estuvieron disponibles para todo el mundo en su momento, sino principalmente en Estados Unidos. En donde comenzó todo.

Un caso de éxito particular fue del uruguayo Rafael Atijas, quien en 2011 creó una campaña para financiar The Loog Guitar. Una guitarra pequeña diseñada para niños con solo tres cuerdas. Su proyecto fue muy bien recibido y logró sobrepasar su meta de $15,000, obteniendo un total de $65,168. Además, pudo comercializar su producto y vender 400 guitarras a nivel mundial.

Como el suyo, comenzaron a darse otros casos de éxito de latinoamericanos en el crowdfunding. No obstante, este influjo de emprendedores no fue creciendo de manera rápida. Puesto que a decir verdad, muchos países de América Latina mostraron resistencia ante el crowdfunding. Puesto que muy para su cultura, lo miraban como algo poco seguro, arriesgado o solo exitoso en Estados Unidos.

Solo ciertos países lograron ajustarse de manera exitosa, uno de los primeros en hacerlo fue Chile. Siendo un país con una economía fuerte y un ambiente apto para los negocios, su propio gobierno protagonizó la creación de Start-Up Chile. Una organización que se encargó de promover este método de financiamiento para impulsar el surgimiento de nuevos negocios.

Otros países como México, Argentina, Perú y Brasil también fueron incorporándose en el crowdfunding. Es fácil encontrar campañas exitosas creadas por personas de estos países, tanto en el exterior como desde su tierra natal. Tomando esto en cuenta, el auge del crowdfunding empezó a expandirse en toda Latinoamérica.

¿Cómo funciona aquí…?

En realidad, el crowdfunding latinoamericano funciona de manera muy similar a como se ve en modelos tradicionales de Estados Unidos. Una persona tiene una idea, un sueño o cualquier necesidad, la cual puede financiar buscando una plataforma de crowdfunding que se adapte a lo que busca. Luego de ello puede optar por crear su propia campaña para obtener fondos.

Tal y como dijimos antes, Latinoamérica aprendió del modelo observado en Estados Unidos. Y sencillamente lo modificó para aplicarlo en países que la conforman como continente. Lo único que cambiaría es la moneda de pago aceptada, las leyes que regulan los fondos económicos según cada nación y el idioma hablado por los usuarios de la página.

En plataformas de crowdfunding de México y otros países, el verbo “fondear” se comenzó a utilizar como un sinónimo para “financiar”. Este verbo es un americanismo que proviene del verbo inglés “fund“, el cual significa financiar, pagar o costear. Términos en español como “sistema de recompensas”, “contribuciones” y “campaña de crowdfunding” también se han tomado del idioma inglés.

Brigada Multidisciplinaria de Apoyo a las Comunidades de México Crowdfunding
La plataforma de crowdfunding mexicana Donadora fue la cual popularizó el uso del verbo “fondear” y la palabra “fondeo” entre los usuarios latinoamericanos de Internet. Fuente: BMACM

Actualmente, existen plataformas de crowdfunding dirigidas específicamente para Latinoamérica. Como es nuestro caso aquí en Solidaridad Latina, siendo una plataforma dirigida a financiar ideas, sueños y necesidades a través de la moneda norteamericana. También existen plataformas exclusivas para ciertos países latinoamericanos que funcionan con su moneda local.

A paso lento pero seguro, el crowdfunding se ha ido instalando lentamente en países de América Latina. A pesar de que aún hay cierto desconocimiento y renuencia de parte de algunas personas, los resultados que se han obtenido hasta ahora son bastante buenos. Hay grandes esperanzas de que en un futuro, emprendedores y soñadores de nuestro continente puedan disponer del crowdfunding para cumplir sus metas.

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